LAS CASAS EN GATONDE YA ESTÁN TERMINADAS


Desde sus inicios Planeta Compartido ha trabajado paciente, confiada y fiel a sus metas. Sorprende el entramado de acciones que una pequeña acción genera: nanas que ayudan a niños en Fez, cuotas que instalan tanques de agua en Perú, cuentos que levantan casas en Burundi... En este camino ha encontrado a otras parecidas: pequeñas y luchadoras organizaciones inaccesibles al desaliento. Y con ellas ha colaborado con ilusión siempre renovada.


Twenge nos llegó en una extraña carambola (los misterios del azar propician a veces encuentros como este, fructíferos y gozosos) y de nuestra alianza se benefician ahora los pobladores de Gatonde: por fin se instalan en las casas financiadas por Planeta Compartido ocho de sus familias. Un comité comunitario las ha seleccionado entre las que presentaban mayor vulnerabilidad. 

Mezclando arcilla y agua ellas mismas colaboraron en la elaboración de bloques de adobe que conformarían sus futuras viviendas, adquiriendo habilidades que tal vez lleguen a serle útiles más tarde. Los ladrillos se secaron al sol y estuvieron listos para la construcción de las casas bajo la supervisión de trabajadores capacitados, que dieran solidez a las estructuras. Más tarde se añadieron tejados, acabados, puertas y ventanas para lograr mayor confort.


Tras dos meses de trabajo ya están preparadas, fruto de un esfuerzo conjunto y de una construcción sostenible que ha usado los recursos locales y ha minimizado el impacto ambiental.

Hemos seguido este proceso paso a paso; poco a poco se han ido levantando y cobrando forma. Ahora dan cobijo, protegen del sol y la lluvia, son hogar y refugio para ellos, satisfacción inmensa para nosotros. Esperamos que los 49 beneficiarios las disfruten tanto como nosotros trabajando para hacerlas posibles. Un fuerte abrazo para todos ellos. 

Milliane y sus tres nietos
Adeline, Therance y sus seis hijos
Adreïde, Moïse y sus seis hijos
Necelatte, Petit y sus cinco hijos
Régina y sus cinco hijos
Aline, Emmanuel y sus cinco hijos
Mukandori con sus dos nietos
Nkundwanabake, Aboubakar y sus cuatro hijos, junto a los abuelos Paki y Désiré.

Bajo estas líneas, algunos de ellos posan en la puerta de sus nuevas casas.