MÁS CASAS EN GATONDE

¿Por qué Burundi? ¿Por qué Gatonde? 

Hace unos años no sabíamos nada de Gatonde, una pequeña comunidad rural de Burundi donde muchas familias batwa viven en condiciones de gran vulnerabilidad. El encuentro con Twenge y su proyecto en esta localidad nos llevó a conocerla y a involucrarnos en la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes.

Originarios de los bosques de montaña de la región de los Grandes Lagos, los batwa, tradicionalmente cazadores-recolectores, fueron expulsados de sus territorios ancestrales sin recibir una compensación adecuada. Esto provocó la pérdida de su principal medio de vida y un profundo proceso de exclusión social y económica.

En un país como Burundi, considerado, junto a Sudán del Sur y la República Centroafricana, el país más pobre del mundo, los batwa sufren en la actualidad una situación que los condena a una mayor pobreza y peores condiciones de educación, salud y acceso a la tierra que el resto de la población. 

Trabajos precarios. Acarreando ladrillos para cocer en un horno

Tras analizar la realidad de los batwa de Gatonde y el proyecto de Twenge en la localidad, llegamos a la conclusión de que allí los limitados recursos de una asociación pequeña como la nuestra podían marcar la diferencia y generar una mejora significativa en las familias beneficiarias. 

Las viviendas más precarias de la localidad, construidas en parte con materiales de desecho, ofrecen una protección muy limitada frente a las inclemencias del tiempo. Por otra parte, la falta de recursos dificulta que las familias puedan mejorar sus hogares, lo que repercute directamente en su salud, seguridad y calidad de vida.

En este contexto, proyectos como la construcción de viviendas dignas no solo mejoran las condiciones materiales de las familias beneficiarias, sino que también fortalecen su seguridad, su bienestar y su capacidad para construir un futuro con mayores oportunidades.

Es nuestra intención que esta iniciativa, impulsada por la asociación Twenge con el apoyo económico de PLANETA COMPARTIDO, suponga mucho más que la construcción de unas viviendas. Queremos que represente una oportunidad para que estas siete familias afronten el futuro con mayor estabilidad y esperanza.

Así ha sido el proceso de construcción.

 
Preparación del adobe
 

 
Delimitación de muros
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 
 
 

Y así han quedado las casas.

 



 

PROYECTO EN GATONDE. Nuevas familias

Nuestra colaboración con la asociación Twenge para la mejora de las condiciones de vida de los habitantes de Gatonde, en Burundi, continúa. Este año, volvemos a financiar la construcción de viviendas para las familias más desfavorecidas de la población. 

La comunidad batwa de Gatonde se ha encargado de seleccionar las familias que ocuparán las casas financiadas por PLANETA COMPARTIDO. Para hacer la elección de los beneficiarios han priorizado:

- Familias con viviendas en muy malas condiciones, construidas con materiales de desecho.

- Familias monoparentales, familias numerosas o con familiares a su cargo.

- Familias que colaboran en los proyectos comunitarios. 

Los seleccionados podrán, en poco tiempo, abandonar las viviendas que ahora ocupan para instalarse en sus nuevos hogares.

Este año serán:

- Félix, Cecile y sus dos hijos

- Isa, Goret y sus cinco hijos

- Enmanuel, Alisa y sus tres hijos

- Pascual Evanguia, Emeli y su hijo

- Chantal Muzaca y sus dos hijos

- Régine, Jean Pierre y sus cinco hijos


  Chantal Muzaca y sus dos hijos 
 
 
 
Isa, Goret y sus cinco hijos 
 
 
Pascual Evanguia, Emeli y su hijo 
 
Félix, Cecile y sus dos hijos 
  
 Enmanuel, Alisa y sus tres hijos

 
Régine, Jean Pierre y sus cinco hijos 

 

HUERTO COMUNITARIO EN GATONDE (BURUNDI). Temporada de lluvias

Como parte de su intervención en Burundi, PLANETA COMPARTIDO ha continuado su colaboración con Twenge financiando la creación de un huerto comunitario en Gatonde. 

La comunidad decidió, hace unos meses, comprar plantones de coles, pimientos, remolachas, lenga-lengas (planta de la familia de las espinacas), cebollas y puerros. 

 

Cuando las lluvias lo han permitido, ha comenzado la siembra de los plantones en un terreno vallado, cerca del centro comunitario levantado por Twenge, fácil de vigilar. Aquí, fertilizado con abono natural, se ha preparado el huerto de la temporada de lluvias.






Cuando llegue la temporada seca, se iniciará la segunda fase del proyecto con la siembra de las hortalizas de verano.

LAS CASAS EN GATONDE YA ESTÁN TERMINADAS


Desde sus inicios Planeta Compartido ha trabajado paciente, confiada y fiel a sus metas. Sorprende el entramado de acciones que una pequeña acción genera: nanas que ayudan a niños en Fez, cuotas que instalan tanques de agua en Perú, cuentos que levantan casas en Burundi... En este camino ha encontrado a otras parecidas: pequeñas y luchadoras organizaciones inaccesibles al desaliento. Y con ellas ha colaborado con ilusión siempre renovada.


Twenge nos llegó en una extraña carambola (los misterios del azar propician a veces encuentros como este, fructíferos y gozosos) y de nuestra alianza se benefician ahora los pobladores de Gatonde: por fin se instalan en las casas financiadas por Planeta Compartido ocho de sus familias. Un comité comunitario las ha seleccionado entre las que presentaban mayor vulnerabilidad. 

Mezclando arcilla y agua ellas mismas colaboraron en la elaboración de bloques de adobe que conformarían sus futuras viviendas, adquiriendo habilidades que tal vez lleguen a serle útiles más tarde. Los ladrillos se secaron al sol y estuvieron listos para la construcción de las casas bajo la supervisión de trabajadores capacitados, que dieran solidez a las estructuras. Más tarde se añadieron tejados, acabados, puertas y ventanas para lograr mayor confort.


Tras dos meses de trabajo ya están preparadas, fruto de un esfuerzo conjunto y de una construcción sostenible que ha usado los recursos locales y ha minimizado el impacto ambiental.

Hemos seguido este proceso paso a paso; poco a poco se han ido levantando y cobrando forma. Ahora dan cobijo, protegen del sol y la lluvia, son hogar y refugio para ellos, satisfacción inmensa para nosotros. Esperamos que los 49 beneficiarios las disfruten tanto como nosotros trabajando para hacerlas posibles. Un fuerte abrazo para todos ellos. 

Milliane y sus tres nietos
Adeline, Therance y sus seis hijos
Adreïde, Moïse y sus seis hijos
Necelatte, Petit y sus cinco hijos
Régina y sus cinco hijos
Aline, Emmanuel y sus cinco hijos
Mukandori con sus dos nietos
Nkundwanabake, Aboubakar y sus cuatro hijos, junto a los abuelos Paki y Désiré.

Bajo estas líneas, algunos de ellos posan en la puerta de sus nuevas casas.





CONSTRUCCIÓN DE CASAS EN GATONDE (BURUNDI)

Con la temporada seca empezó la construcción de las casas en Gatonde. Finalmente, serán ocho las familias beneficiarias, seis de ellas alojadas en casas con sala de estar y dos dormitorios y las dos restantes, menos numerosas, en casas de una habitación y sala, ambos tipos con un espacio para cocinar.


Los bloques de adobe esperan junto a las viviendas

Casa en construcción 1

Casa en construcción 2



PROYECTO EN GATONDE (BURUNDI)

Nuestra colaboración con la organización Twenge en Burundi sigue avanzando. El pueblo de Gatonde ya ha seleccionado las seis familias que se van a favorecer del proyecto. 

Trabajadores locales han comenzado la elaboración de los ladrillos de adobe que se utilizarán para levantar las nuevas casas.


Dentro de poco las familias beneficiarias abandonarán sus viviendas para trasladarse a las casas que Planeta Compartido financia.



Es un gozo comprobar que nuestros fondos van a cobrar forma de hogares en la lejana Burundi.


INTERVENCIÓN EN BURUNDI

Iniciamos nuestra colaboración con la Asociación Twenge, que trabaja desde hace varios años en Gatonde, financiando la construcción de seis casas y la creación de un huerto comunitario. 

Aunque son muchos los kilómetros que nos separan, sentimos a los batwa cerca y nos alegra pensar que nuestra ayuda puede contribuir, si bien modestamente, a mejorar sus duras condiciones de vida.





LA VIDA AL DESNUDO. VOCES DE RUANDA. Jean Hatzfeld



Cuando acabé la lectura de este libro, volví a su portada y valoré lo acertado de su título. Los tutsis supervivientes de la matanza a manos de los hutus nos dan su testimonio al desnudo, crudo, sin ocultamientos ni alardes. Voces de mujeres y hombres, jóvenes y aún adolescentes, hablan sobre lo que vivieron en mitad de la masacre. El miedo, las huidas, los días en escondrijos viendo y oyendo a los que mataban y despedazaban a machete, la certeza de ser los próximos, la única finalidad de llegar vivo al amanecer siguiente.


El autor nos sitúa en su ahora a cada uno de los protagonistas, pero después son ellos en primera persona los que nos cuentan lo vivido, los que meditan sobre lo que pasó, sorprendiéndonos la mayoría de las veces con sentimientos y reflexiones que se repiten en todos ellos: el desconcierto de ver convertidos en asesinos a sus vecinos, de no encontrar una explicación a tanto odio, de comprobar que la muerte no les bastaba, que buscaban el ensañamiento y la tortura innecesarias. No hay en ellos, sin embargo, un rencor bien definido, muchos huyen de los deseos de venganza, solo son náufragos de vidas truncadas, casi todos volvieron a sus casas devastadas, perdieron a sus seres queridos, fueron arrebatados de un día para otro de aquel presente convertido de golpe en un pasado imposible de retomar. Algunos van más allá en sus valoraciones y analizan el papel de los intelectuales hutus en la programación de la matanza, la deshumanización como motor de la locura, la huidiza mirada de los organismos internacionales...

Leer este libro forma parte de lo necesario; escuchar a las víctimas de masacres como esta y como otras, nos desnuda también a nosotros: saber que estamos hechos de la misma pasta que víctimas y verdugos puede servirnos para estar alerta, para atisbar con tiempo y espíritu crítico las señales que todo genocidio nos lanza antes de que empiece.


Gracia María Sánchez Cobano

CUENTOS EN LA MALETA VA DE GIRA. IES Ibn Jaldún


Cuentos en la maleta ha salido de gira para presentar el proyecto en el IES Ibn Jaldún, de Dos Hermanas (Sevilla). De la mano de Rosa e Inma, dos de nuestros cómplices, se ha mostrado la trayectoria de PLANETA COMPARTIDO y se ha dado a conocer nuestro audiolibro entre los miembros de su claustro de profesores. La buena acogida que ha tenido nos anima a continuar dando a conocer la iniciativa y a emprender nuevos proyectos creativos.

PRESENTACIÓN DEL AUDIOLIBRO "CUENTOS EN LA MALETA"


El salón de actos del Centro Cívico La Buhaira ha acogido la presentación del audiolibro Cuentos en la maleta, un acto en el que se ofreció una panorámica de los proyectos emprendidos por Planeta Compartido. Con el lema Somos pocos, pero tenemos muchos cómplices esta muestra quiso reconocer el trabajo desinteresado de los colaboradores que, sin ser socios, han hecho posibles las iniciativas emprendidas por nuestra asociación.


La música y la lectura completaron un acto que sirvió de culminación al trabajo de la escritora, las compositoras y los ilustradores que han dado forma al libro a partir de los encuentros con personas extranjeras residentes en Sevilla. Un total de veintidos personas en pos de un objetivo común: mostrar el enriquecimiento que puede suponer la llegada a nuestro país de gentes de otros lugares.

Los narradores de las historias han elegido relatos para ellos significativos y nos los han contado con todo su cariño. Reseñas de los encuentros mantenidos con ellos y seis relatos, de Rumanía, Senegal, Paraguay, Irán, Japón y Chile, con ilustraciones originales y músicas compuestas para la ocasión han dado lugar a un audiolibro para todos los públicos con el que disfrutar de la lectura y abrir una puerta a la reflexión. 





ÁFRICA ESCLAVIZADA. Una mirada desde el Sur de Europa

  Más de 12 millones de africanos*

fueron víctimas del comercio transatlántico de esclavos

a lo largo de 400 años

(comienzos del siglo XVI - finales XIX).


*sin contar los que morían en la dura travesía (uno de cada seis)

Queremos iniciar el proyecto Sine Iure dando a conocer el fenómeno de la esclavitud negra y el comercio transatlántico. Esta mirada desde el Sur de Europa nos llevará a analizar el papel de España y otras potencias occidentales en la forzada diáspora africana.

Consideramos necesario mirar atrás para entender el presente y, para ello, queremos facilitar una visión completa de la historia. PLANETA COMPARTIDO prepara una página web de referencia en la que se ofrezca una información amplia y rigurosa, pero asequible para todos. Con ella descubriremos, entre otras cosas, los lugares de origen de las mujeres y hombres esclavizados, su cultura y sus creencias, quiénes se beneficiaban con su venta y explotación, a dónde eran llevados y para qué. Pero también abordaremos cómo se les retrató en la literatura y las artes plásticas y de qué manera todo ello ha forjado un estereotipo. Estos aspectos quedarán enmarcados por una explicación del contexto y los antecedentes de la esclavitud y una revisión de las corrientes de pensamiento y la evolución de la legislación a lo largo de los siglos.

Con esta panorámica sobre la trata atlántica pretendemos facilitar la reflexión en torno a las repercusiones económicas, sociales y culturales que estos 400 años de esclavitud han determinado. Pararnos a pensar en todo ello nos ayudará, sin duda, a comprender mejor el mundo en que vivimos.


1846. Diario de la Marina. La Habana (Cuba)

Recomendaciones de libros, artículos especializados, música y audiovisuales, enlaces a museos y lugares para la memoria en distintas partes del mundo completarán la información que ofrecerá nuestra web.

Hoy apenas distinguimos en las calles de nuestras ciudades huellas de la estrecha vinculación que tuvimos con la trata de negros. Y eso es así, aunque durante los siglos XVI y XVII un 10% de la población de una ciudad como Sevilla fuera negra o mulata, aunque hubiera que esperar hasta 1886 para que el gobierno español presidido por Sagasta aprobara la abolición de la esclavitud en la isla de cuba. Es por ello que queremos prestar oídos al eco de sus voces, dejar constancia de la realidad de sus vidas y reconocer lo que les debemos. 


La mulata (La cena de Emaús). Diego Velázquez, 1617-18. Óleo sobre lienzo, 55 x 118 cm. National Gallery, Dublín.

Los centros de enseñanza, asociaciones y colectivos, convertidos en partícipes de la educación comunitaria, podrán solicitar e instalar en sus fachadas paneles vinculados a la web África esclavizada. Una mirada desde el Sur de Europa.